Wednesday 11 march 2009 3 11 /03 /Mar /2009 21:20

Un sueño, los minutos antes del amanecer

 

A Guillermo López hijo, porque a pesar de que el escritor no sea tan bueno como él, aún aporta con sus ideas, aunque ese título se lo dejamos a su subconsciente.

A Josy – y discúlpame si es que así no se escribe- por toda la información brindada y por creer en aquellos mitos de los López, o bueno, quizás solo de este López.

 

(Aunque lo diga la gente yo no lo quiero escuchar: “no hay más miedo que el que se siente cuando ya no sientes nada”)                                                                      Alejandro Sáenz- A la primera persona

 

 

“Se dice que cuando el primer De la Rosa nació, al mismo tiempo una mujer dio a luz a la mujer más hermosa del mundo, la cual estaría destinada a hacerle caer, obviamente aquella historia se repetía una y otra vez hasta que los de la Rosa se reproducieron por todo el mundo hasta nuestros días, yo, soy uno de aquellos sobrevivientes, este es mi legado, lo se, quizás sea un destino aleatorio y doloroso, pero el caos también es reconfortante…”Creo que esta historia fue una de las tantas de las que se usa para cambiar de conversación, es que nunca le gustó mucho hablar sobre lo perfecto y obscuro que pudo ser su relación, ya que cada día venía no solo con la cabellera más larga ni solo con trajes ridículamente lindos que hacían de él todo un niño, si no que venía muy emocionado, cantando aquella triste canción del Tri y contando sobre un empujón, una volteada de cara y un beso que en realidad fueron más de veinte en uno, pero sobretodo cuestionando las razones que tenía para llamarle la tensión, porque: “que importa si estoy comprometido o no si es que se que ella me quiere tanto como yo a ella” –justificaba él-, pero a mi parecer lo que nunca pudo entender era que estaban jugando con él, y aquel lado fue el que yo le mostré.

Era aquella canción antigua de los Beatles la que silbaba, y a juzgar por el sonido creo que se trataba de “I want to hold your hand”, siempre tratando de mantener la mirada hacia arriba al bajar las escaleras, por que dice que si es que camina con la mirada baja significa que o bien tiene problemas o bien posee una autoestima muy baja, pero a juzgar por el esfuerzo por mantener la cerviz levantada puedo deducir que muy en el fondo si le importa lo que digan los demás, pero eso que importaba, bajaba tan rápido las escaleras como si es que nadie existiera para él, esquivando a los académicos como si es que fueran aquellos toritos dañados a los que se les mata por placer, con una sonrisa que repetía “I want to hold your hand”, “I want to hold your hand” y con una alegría que se intensificaba al aumentar la brisa que creaba armonía al roce con su faz y al son de una canción de antaño; sin embargo los últimos pasos que dio al doblar la esquina fueron deprimentes y angustiadores para cualquier espectador. ¿Has oído hablar de lo que es un monologo?, de seguro que si, bueno, en la literatura es algo así como una conversación que tiene un personaje consigo mismo, pero creo que la realidad y la literatura a veces no van tanto de la mano, al menos acá en Lima al hablar solo se le denomina locura, entonces, encontré a Derick más loco que nunca. Ya que cuando llamé a su nombre este solo volteó lentamente con los ojos bien abiertos y dijo: “que importa, es solo un sueño”. El resto de minutos traté de convencerlo que vaya justo a la esquina donde estaba esperando su Musa, y la verdad es que lo que esperaba nadie sabía, pero esperaba. Creo que el problema era que él quería invitarla al cine, pero al pasar por su lado se acobardó y se fue hablando y caminando más rápido; en fiiiiiin, fiu, al grano. Ni siquiera se que le veía de especial a esa chica, era tan distinta a él, pero el amor no puede definirse y los gustos tampoco, porque todo lo relacionado al amor es una hoja al viento, una hoja libre, que va de un lado al otro, hacia donde la brisa le lleve; sin embargo, creo que después de tanto esperar por fin llegó el que hacía esperar, tenías que voltear y verlo, se quedó observando largo tiempo mientras repetía : “la vida es injusta, llevo días practicando como invitarla al cine y cuando por fin voy a hacerlo viene otro y se la lleva” .

Supimos que después tomó la “V”, si, es uno de esos transportes grandes que llega hasta Villa los Reyes, un pueblo lejano, olvidado y peligroso, creo que desde el 15 de Marzo no volvió a pisar aquella zona, sabe Dios lo que el destino le haya jugado en aquel lugar. Al parecer él se quedó dormido, y es aquí en donde empieza nuestra historia:

 

Al despertar solo vio la luz de la luna llena y de aquella estrella roja que siempre le hacía compañía, el resto era puro desmonte y grietas con anchas enredaderas, creo que solo eran parte de una civilización perdida a la que llamaban ventanilla, al menos eso decían los carteles, pero ¿Qué hacía un cartel en medio de desmontes y destierros?, ¿y la civilización?, aquellas eran preguntas que uno no podía hacerse para conservar la calma, era más fácil fingir que todo andaba bien para no caer en una crisis nerviosa, en una crisis que se hacía más fuerte conforme los pasos y las tinieblas de regreso a casa guiaban este camino de amor que terminaba en decepción y en perdición, Perdición, perdición, que mas pensar cuando estas perdido, cuando lo único que sientes son aquellas sonajas vivientes, aquel ruido, el pum pum pum de corazones latientes tirados en medio de un desierto rojizo infierno, que no alumbra ni ayuda, si no que te retrasa más con una viscosidad que te hace pensar que la única solución es la muerte, que ya no hay más salida para lo que llaman vida. Eso era lo que sentía, la soledad de un manto negro que cubre cada día con tristeza y lágrimas que ya nadie puede reponer, una guadaña que atraviesa hasta las últimas de las venas y expulsa poco a poco todo lo que los humanos llamamos sangre, ese era el camino que el había escogido, y esta sensación solo era el inicio de algo que él tontamente había provocado, porque ya no solo es tu locura, si no la de ellos también, si no la de ellos también.

Volvió a despertar pero esta vez en su cama, escuchando la voz de su hermano, quien reprochaba cada vez más a su madre: “Tu hijo es un vago, no ayuda ni sirve para nada, viene, se duerme y se pone a hablar sus estupideces de que todo la calle está llena de sangre, saca malas calificaciones, habla solo en los espejos, no se que se cree, no te das cuenta que siempre te preocupa, realmente ¿para que existe?”, creo que aquellos eran motivos suficientes para levantarse y justificar su existencia con un par de golpes; sin embargo el se puso de pie, caminó hacia él y fue hablándole para que se calmase, pero su hermano, sin ninguna razón le apuñaló con un cuchillo el estomago, y aquel hombre de la supuesta leyenda cayó y se arrastró por el piso, llegó hasta el teléfono, tratando de marcar un número que no alcancé a ver, tarareando ante su impotencia por no poder ni marcar un número una canción de un anime japonés llamado “Sailor moon”, y diciendo como último aliento “todo el mundo cambia”. Recién allí su hermano soltó el puñal y dio la vuelta mientras lágrimas salían de su rostro y mientras la sangre cruzaba las puertas de su casa y las de su jardín e inundaban toda la calle.

 

Sábado 25 de octubre del 2008

 

……..“Se dice que cuando el primer De la Rosa nació, al mismo tiempo una mujer dio a luz a la mujer más hermosa del mundo, la cual estaría destinada a hacerle caer, obviamente aquella historia se repetía una y otra vez hasta que los de la Rosa se reproducieron por todo el mundo hasta nuestros días, yo, soy uno de aquellos sobrevivientes, este es mi legado, lo se, quizás sea un destino aleatorio y doloroso, pero el caos también es reconfortante…”…Estas historias solía contarlas para dar a entender que no siempre voy a ser aquel chico conquistador, que siempre hay una primera vez para todo, y que quizás algún día la historia sea al revés y yo sea el conquistado. Era una canción no tan antigua la que silbaba, y realmente me encantaba silbarla cada vez que me acordaba de ella: “EveryBody¨s changing”, al parecer era un grupo británico del que quedé completamente maravillado, esta vez bajaba de mi academia con una sonrisa en el rostro y no con un “Adiós Josy”, tendría que disculparme, es solo que hoy voy a invitarla al cine y nada puede detenerme, tengo la oportunidad de ser feliz y no debo desperdiciarla.

“No estas loco, solo necesitas hablar con alguien, solo necesitas escuchar tu voz, ¿por qué?, ¿por qué?, quiero ir al cine contigo, ¿que tan difícil puede ser eso?, realmente tu crees que es difícil, no, no lo creo, si no es difícil porque no vas y se lo dices, por que yo la busco y ella se aleja de mi, si la invitaras no se alejaría, ¡no!, soy un cobarde, un maldito niño cobarde con el polo adentro, loco, ¿Qué tiene de malo hablar solo?, Fiore, no estoy loco, si tan solo supieras porque estoy aquí, es un sueño, es un sueño, yo soñé con ella y ella se aparece, es un sueño y no realidad, fiorela no existe, es un sueño” Entonces ella me alcanzó y me miro con una cara de preocupación y tristeza ajena: “que importa, es solo un sueño”. Después de tantos minutos ella me armó de valor para ir a la esquina y proponerle a Fiorela salir conmigo al cine, pero el mundo no es perfecto, y no somos Dios para tratar de arreglarlo y es aquello lo que quizás lo haga perfecto, el esfuerzo del hombre por tratar de hacer de la vida realmente algo hermoso a pesar de la dificultad.

Creo que desde que ella se fue con su amigo empecé a delirar, no por celos, si no por no poder conseguir una cita desde hace 16 años, ya nada me importaba y tomé la “V”, el peor de los carros que me llevaba hasta la casa de mi madrina, una pastilla para calmar el corazón, dos pastillas pueden no ayudar, pero tres pastillas son un somnífero letal.

 

Desperté ante un desierto soleado de luna y estrellas, ante un desierto de espinas y alacranes, ante la locura del ¡¿por qué te arriesgas tanto?!, por que ella lo vale, por que ella y mi familia serán felices si yo no estoy acá, que no entiendes, no, hay algo, por algo estoy acá, pero no se, puede ser bueno o malo y tengo miedo de malograr las cosas, tengo miedo de no controlarme, entonces aquí se acaba todo. Estado muerte, color negro enrojecido, tengo miedo, ¿a qué?, miedo de ser malo, ¡no quiero volver a perderla como antes!, no resistiría, no resistiría. Por alguna razón aún estaba vivo y el suelo se enrojecía cada vez más mientras los arbustos empezaban a echar raíces en la oscuridad, mientras el líquido viscoso rojo emanaba de la tierra con cada raíz nacida, andaba sin mirar atrás por tal tenebroso pasillo que desde niño tuve que enfrentar, concentrándome en la luna llena para no ver sombras, órganos o gotas de sangre llover desde el cielo escarlata. Pasar por aquel manto negro de muerte nuevamente y desclavarme toda arma que intente alimentar con mi vida a otros, destruir o arreglar es parte mía y solo yo puedo decidirlo, está en mi el ser bueno, cambiar y ser feliz, quizás aún no encuentre las respuestas, quizás aún siga siendo el mismo niño malo de siempre, pero debo intentarlo.

Eran minutos antes del amanecer, volvía a casa con una vaga memoria de lo que haya hecho o dicho o sufrido e incluso desubicado y descoordinado con el tiempo. Mamá sonreía al lado de mi hermano y conversaban de lo más a gusto; ¿cuanto había pasado?, ¿Cuánto y aún no se ni lo que soy?. Fui con una sonrisa y un abrazo para saludar a mi hermano, intentaba saludarlo pero al parecer el ya no podía entenderme , todo era tan extraño y por primera vez en mi vida ahora si me sentía solo, traté de llegar ahora hacia mi madre , quizás ella si me entendiese, pero un cuchillo de reliquia me atravesó el estómago, mi sangre recorría rápidamente toda la habitación, toda la casa y toda la calle  y todo recobraba nuevamente su color rojizo, el cielo volvía a ser escarlata, la casa se convertía en árboles oscuros en abundancia de sombras, aquellos ríos rojos volvían a aparecer, corrí con mis pocas fuerzas hacia el teléfono, marcaba con llanto en mis ojos un número al que mis dedos se habían acostumbrado, pero todo volvió a la normalidad, ¿y yo?, yo caía mientras tarareaba una canción de luna. “todo el mundo cambia”.

 

(Un sueño, cuando se hace realidad deja de ser un sueño)
Por ale - Publicado en: historias mias
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Wednesday 11 march 2009 3 11 /03 /Mar /2009 21:32

PRISIÓN DE RECUERDOS INOLVIDABLES

 

A Willi y Roy por silbar canciones de antaño ante la impotencia de un: “Aún no alcanzo el ki suficiente para resolver este problema”, por la ayuda brindada y por no dejar sola a un alma destinada a la soledad.

A todos aquellos que perseveran ante la inmensa batalla que el día a día nos ofrece, por devolverle la sonrisa a aquel que nos la quita.

Y por último a Yossie, por las mismas razones inexplicables que me impulsaron crear esta historia (razones que ni la razón comprende)

 

(“Temer el día en el que se conviertan en recuerdos las esperanzas”)

-Miguel De Unamuno-

 

Primera Parte:

Traumas de color oscuro

 

-“…..Quizás existan los días perfectos; sin embargo, estamos tan acostumbrados a la imperfección del mundo que cuando un día rompe las barreras y nos damos cuenta que este es perfecto, pierde su pureza y se vuelve defectuoso…..”.

Empiezo a creer que aquellas palabras tenían significado alguno, después de todo no podía sentirme tan contenta conmigo misma, aquella muchacha de: “ojos verdes y cabello no negro” (como él diría) no era yo, era otra parte mía que ya tenía a su presa acorralada entre un armario, un escritorio, una cama  y un peluche; porque aquella, mi habitación, era de las más pequeñas  que existía; porque aquella, mi incrédula madre, estaba entretenida en la cocina cuidando al “mocoso” y viendo el “comisario rex”, mientras su hija poco a poco se acercaba a los labios de aquel joven y le preguntaba muy dulcemente: “¿puedo besarte?”, yendo en contra de la niña que hace un año creyó ser, escalando más allá de sus límites, pero sobre todo, dejándose morir para absorber el veneno que el año pasado le dejaron y que pronto incubaría en el alma de otra persona. Por que yo soy su destino y su destino lo alcanzó.

 

Las calles y los días son de lo más normal, y por que no, muy rutinarias; sin cambio alguno más que la luz de la luna y la oscuridad del sol. Pero aquellos pequeños cambios ya ni se sienten por La Victoria, hay quienes vuelven luminosa la noche y oscuro y pecaminoso el día. Creo que en cierta parte me voy acostumbrando a esta aburrida y efímera vida, despertarme por las mañanas para ver el techo celeste y escuchar el buen día de mi madre que no se separa de mi lado y cerrar los ojos viendo como última imagen el techo azul y sintiendo los incones de las agujas que me sobrecargan de sueros. Escuché que saliendo de esta sala hay una estatua de un santo que se petrificó para que aquella gente que se le acerca deje de creer tanto en ellos y se de cuenta de que ellos mismos pueden fabricar sus milagros, me gustaría salir a su encuentro, para ver si algún día escucha mis súplicas, se despetrifica y me responde cual es el secreto de la felicidad, de seguro me respondería: “cada uno puede fabricar su propio milagro”; aún así, quisiera escucharlo de su propia boca. Pero es triste saber que toda mi vida es una cama y tres árboles que veo a lo lejos, a través de una ventana que se abre solo en el día.

 

Recuerdo que la costumbre de lo imperfecto por un día se iba a perder, pero no existen los días perfectos. Era abuela y nieta pasándola de maravilla en uno de aquellos paseos en los que uno espera distraerse y olvidarse de todo el mundo y con ello de los problemas. Ella era exactamente como la recordaba, no tan alta ni tan baja para mí, llevaba unas cuantas canas en su cabeza como todo anciano que soporta la vida por un propósito que lo impulsa a seguir adelante a pesar de todas las dificultades; vistiendo aquella vestimenta extraña a nuestro mundo. Y aquello era realmente todo un misterio por resolver en mis cortos años de vida: “Oye abuela, ¿por qué ustedes las ancianas son tan distintas a todos?, mamá viste con ropa distinta a la tuya, papá siempre va con camisa y aquella gente joven que vemos por la calle usa mayormente los jeans, pero tu vistes distinto”. Abuela me miraba y sonreía: “Señora, ¿cuanto está aquella muñeca llorona?” –añadía- “Toma Fiorella, es un regalo que te hago para ti, a partir de ahora ya no es su muñeca, ni mía tampoco, es solo tuya y depende de ti el como ande vestida, aquello lo hará distinta a todas aquellas muñecas lloronas, lo ves hija, al igual que todas las muñecas, nosotras somos iguales, con el tiempo, crecerás y si Dios lo permite llegarás a tener mi misma edad, porque a simple vista todos somos iguales, pero hay algo que nos diferencia, las decisiones que cada uno toma y que definen en realidad lo que somos. Cuando lo entiendas comprenderás el por qué de tu pregunta y en especial lo que debes hacer con tu vida”. Obviamente no le tomé importancia a lo que me dijo, el: ¿por qué visten así?, tampoco lo comprendí, solo me importaba que tenía una nueva muñeca llorona y a la abuela más grande del mundo. En aquellos momentos Susana y yo cruzábamos la pista de lo más felices, yo la tenía y ella a mí, abuela se quedó atrás, viendo lo mucho que me entretenía con mi juguete nuevo. Aún sin saber las razones escuchaba los pasos rápidos y los gritos de: “Fiorella” que cada vez se hacían más fuertes, era la abuela que de seguro me extrañaba tanto que corría a abrazarme por que me quería bastante, recuerdo que solo sentí los brazos de la abuela apretarme muy fuerte y observe dos luces amarillas que se acercaban cada vez más a nosotras.

Cuando desperté ya estaba en esta cama, sin rastros de Susana y sin más cuentos sobre la abuela, mi madre todos los días se sentaba a mi costado para leer un libro y por las noches, cuando creía que por sueño ya no la escuchaba, brotaba el inmenso llanto de una madre que parecía preocuparse más después de cada conversación de aquel señor vestido de blanco; sin  embargo hoy fue distinto, llegué a escuchar dos datos muy importantes: “Amputar” y “Doctor”, creía que el primero era uno de los tantos sueros que recibía, pero el segundo fue el que más me llamó la tención, era el nombre de aquel hombre de blanco, el se llamaba “doctor”.

Cuando mamá despertó y no me vio en la cama pegó un gran grito, corrió por todos los pasillos, hasta que dio conmigo, arrastrándome por el piso y pidiéndole a gritos a la estatua del santo petrificado que se lleve a “Doctor”, porque cada vez que hablaba con mi madre, ella se ponía a llorar. Ella me levantó y me llevó hasta mi cama, una vez allí golpeó mi rostro con una fuerte bofetada, y por fin, palabra por palabra entendía la desdicha de la vida a mi corta edad.

“Doctor” llegó con unos papeles en la mano, mamá lo vio y salió de la habitación, las horas pasaron y ella ya no regresó, por primera vez en mi vida quería entender lo que se sentía estar tan sola en el mundo.

 

Las horas pasaban y mi techo celeste color cielo se volvía azul como en todas las noches, el silencio era algo que complementaba la oscura habitación en la que mi nueva vida empezaba, poco a poco los pasos de todos aquellos seres desconocidos se iban desvaneciendo y esta vez mi madre ya no estaba allí para acompañarme cuando todas las luces se extinguían. Las sombras, la soledad y la oscura y dulce muerte entraban dentro mío y dominaban más allá de todas las razones que siempre me movieron, porque quizás jamás fue celeste el techo y solo fue rojo, porque quizás el azul en realidad era negro y todo mi mundo no fue más que hechos inverosímiles que creí tener, porque por fin entendía a mi modo por qué  somos distintos, porque estamos destinados a sufrir de distintas maneras y a ser solo títeres de un Dios que muy arriba de nosotros solo se sienta a deleitarse con el sufrimiento humano.-¿Por qué pensar así?- Por que lo vale -¿Qué vale?- Mi realidad lo vale, ¿es que acaso la realidad no es lo que justifica lo que somos?- Entonces solo debemos nacer para morir sin poder ir más allá de las fronteras- Si –Entonces, ¿por qué vivir?- ¿Qué es un Dios?- Un ser que juega con nosotros- No creo en nada, él se equivoca, no podemos hacer el milagro, ¡No podemos hacer nada! – DESTINO.

 

La muerte y la vida solo eran una sola cosa, todo lo que viene de la muerte tiene que vivir y todo lo que es vida tiene que morir. Levanté las agujas y fui a matarme ya de una vez, para que mamá no sufriese, para que fuese feliz sin mí, porque la quería, la amaba…

 

….Vi entrar a mamá más pobre que nunca, parecía que se había enterado de todo y contaba una historia que quizás nunca debí haber escuchado:

 

-“Lo que aquel día pasó fue un accidente, en realidad no es la culpa de nadie, fuiste atropellada y si no hubiese sido por tu abuela tu estarías muerta, si tienes que agradecer algo es lo que ella hizo por ti, hija, no seas tonta, realmente crees que todo acaba aquí, el dolor nunca va a cesar, pero está en nosotros convertir ese dolor en alegría, solo así tu vida tendrá sentido, lo imperfecto lo hace perfecto”.

 

Ella permaneció un rato más a mi lado, descansando por fin bien, como si algo la reconfortara en el fondo y con los días lo comprendí, yo saldría, con algunos arreglos metálicos en mi pierna, pero podría ver lo que en verdad era celeste y azul y no confundirlo jamás con el rojo o el negro, colores que dejaron abierta la puerta del infierno para mi.

 

“……a simple vista todos somos iguales, pero hay algo que nos diferencia, las decisiones que cada uno toma y que definen en realidad lo que somos…….”…………….¿Mi vida?, no es mía, esta muñeca es mía y de mi abuela, fruto de las decisiones que tomamos juntas y que rompieron el destino (libre albedrío). Porque ella me salvó dos veces, una en el carro y la otra en el hospital.

 

CONTINUARÁ……..

 

ALEjandro López Torres

                                                                                                         17-09-2008

Por ale - Publicado en: historias mias
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Thursday 12 march 2009 4 12 /03 /Mar /2009 02:28

“....Te equivocas, la maldad es algo que convive diariamente con nosotros, entonces por que negarla si esta siempre allí mostrándonos una cálida sonrisa placentera, tu mismo lo dijiste: Tu vida dio un giro de 360 grados, entonces fuiste un tonto, porque volviste al mismo sitio a pesar de querer esquivarlo….”

 

Segunda Parte:

Demonios de azuleja vestimenta

 

Después de aquello pasaron quizás unos tres días después de querer matarme y por fin entendía que valía la pena mi arrepentimiento, ver a mamá sonriente y llena de gracia eran motivos suficientes para decir que valía la pena todo lo sufrido y depositar mi diminuto grano de fe y esperanza en busca de la felicidad.

Los días acostumbraban a ser grandes sesiones de juegos de cartas: “quizás un pocker, quizás 8 locos; que importa, papá, mamá, yo ganaré”, repetía constantemente mientras ellos preferían seguir alentándome con sus visitas. Las tardes eran de un tonto e ingenuo “Pablo Mármol” que siempre aceptaba todas las ofertas propuestas por el diablillo de “Pedrito”, que al parecer no pensaba tanto, porque sus esposas: “Bety y Vilma” siempre descubrían todas las escapadas que se daban para ir al vicio del boliche, al que nunca le vi lo emocionante. Y por las noches trataba de comprender las palabras dichas por la madre de Susana; sin embargo, con el tiempo y mi poca cultura, fui dejando de lado la filosofía del “destino o el albedrío”  que mi abuela antes de su muerte me dejó de legado con lo último que me dijo. Poco a poco comprendía que yo solo era una niña que trataba de infiltrarse al mundo de los adultos, como el vil Lucifer al tratar de ser Dios, quizás sea mejor dejar las cosas como están y dejar de buscarle un porque a las cosas, porque me bastaba con mi felicidad falacia.

-Dime mi amor: “¿estas de acuerdo con lo que tocó vivir?”, es solo que a veces, regreso a casa y veo todo tan vacío que pienso que la vida aquí debe ser tan du…-mi madre hablaba mientras que yo trataba de ocultar mis penas y sufrimiento.-¿Dura?, sabes mami, solo tengo apenas 6 años y todo esto es tan distinto a todo lo que he aprendido, este en realidad es un mundo sin magia y sin alegría, un mundo en el que se olvidaron de editar el:“..y fueron felices para siempre”; pero sabes algo, por muy duro que sea el verdadero mundo, ya he aprendido a vivirlo, a aceptar la verdad y a no rendirme ante nada, al menos es lo que harían papá y tu ¿verdad?- añadía yo-. Y es que en realidad era así como debía ser, fui una niña a la que le arrebataron su infancia, a la que le arrebataron su vida, fui de las personas que destruyó su cuento de hadas y se iluminó con la verdadera oscuridad que solo el mundo te puede brindar.

-En fin hija, que importa eso ya, hoy mismo tu padre y yo te sacaremos de este hospital, y solo te quería pedir que olvides todo lo que has visto, todo lo sufrido, solo quiero aprovechar el tiempo perdido e intentar volver a ser una familia feliz, quizás no podamos, pero al menos prométeme que lo intentaremos ¿OK?.

Asentía con la cabeza, porque quería tener fe en una familia feliz, estoy seguro que es lo que la abuela hubiese querido: Vivir más tiempo para ver  feliz a su hija, para ver crecer a su nieta, por que ella murió por ser la única en hacer lo correcto, por tener confianza en quien solo vio pocas veces. Ella, era como aquel santo petrificado al que todos le rezan, o como el Dios del que todos se acuerdan que existe al perder los estribos y caer ante la locura; ella era como aquellos héroes de leyenda que andan defendiendo gente y que darían incluso su vida por cualquier persona sin importar si son buenas o malas. Yo, asentía la cabeza por que en el fondo quería ser como ella, porque en el fondo quería defender la justicia y luchar por los demás, ser quizás un poco como ella y tu lo son (personas especiales que dan todo de si mismo sin importar ser heridos con tal de hacer feliz a una persona).

“Crack”, “Crack”, “Crack”, sonaba aquella maldición que en mezcla de los rayos del sol hervía mis piernas. “Crack”,“Crack”,“Crack” mientras el sol cegaba mis oscuros ojos que se acostumbraron al celeste y el azul de una cama y un techo, pero que se olvidaron y desacostumbraron a las radiantes ráfagas que la luz intensificaba con la llegada del medio día. “Crack”, “Crack”, “Crack” y dejaba atrás aquella casita de burbujas, que me dio vida y muerte; pero de la que sin embargo me despedía con las lágrimas y melancolía de un: “nos volveremos a ver, algún día”.

El “crack crack” no se porqué estaba allí, quizás aquellas partes metálicas eran un reconocimiento de todo por lo que tuve que pasar; quizás eran para modificar mis piernas chuecas a causa del choque, o quien sabe, quizás tendré que andar con estas para toda mi vida.

Mis padres y yo subimos a un taxi blanco, ellos conversaban en la parte de atrás mientras que yo me conformaba con la hermosa vista de un mundo aislado del dolor y sufrimiento; es que todo era exactamente como lo había dejado: Mi Lima envuelta de un calor fresco, repleta de tantos semáforos de ámbar o dudoso color, repleta de tanta gente loca que solo anda de allí a por allí sin razón alguna del porque sus pies los mueven, lima de niños con skeits y de jóvenes a bicicleta, de armonioso smock que purifica tu vida e intoxica tus pulmones, ciudad de cielo gris y nubes opacas, de veredas y pistas sucias de tanto boletín académico, de tanto limosnero, de tanta gente felizmente infeliz y de gente desgraciadamente feliz; de gente esclava del día a día: “niños de vestimenta azul esclavos del estudio, jóvenes de polos rojos esclavos de lo mismo pero atados al trabajo, adultos apurados que desearían tener el tiempo a su favor, gente de negro y verdes guantes encerrados en un cubil amarillo y niños en las puertas de su casa, fingiendo una sonrisa ante la despedida de un ser amado que se va por unas interminables horas”. Lima de inmenso llanto y lluvia acida, de sufrimiento y dolor, de alegría y felicidad, una Lima en la que el equilibrio existe, porque no se puede ser feliz sin antes haber sufrido primero; aquella, mi ciudad que es perfectamente imperfecta y de la que estoy orgullosa. Esta es mi ciudad, que se despide de quien la observa desde una ventana de un taxi blanco con el achicamiento de sus edificios, que poco a poco se desvanecen hasta decir adiós y gracias por su visita.

Y mientras las imágenes de aquella mi ciudad perfecta se iban desvaneciendo, poco a poco mis lágrimas por fin llegaban hasta mis labios, es que estuve a punto de morir sin antes darme cuenta de todo el grandioso mundo que había a mi alrededor, y por algunos minutos empecé a pensar que si es que tendría que morirme algún día lo haría aquí, sintiendo este aire y sintiendo como un gran mundo se despide de mi para acogerme en otro que puede o no ser mejor, pero al que aceptaré como justicia de la vida.

 

El crujido de la puerta alertaba a los perros y a los gatos que convivían milagrosamente tan armoniosamente. Aquellos fieles seres que se acostumbraron a mi aroma y me daban una gran bienvenida con el movimiento de sus colas y las lamidas en mi mano y rostro. El sonido del silbido de los gorriones y el llanto del suelo al roce con el “crack crack”; el sol alumbraba el huerto de mi casa y melancólicamente recordaba que nada había cambiado, todo seguía exactamente igual como lo había dejado, o al menos aquello era lo que yo creía; porque hay vacíos que nunca se cerrarán y hay recuerdos que jamás deberían dejar huellas, pero el deberían no es más que azar, que en mi caso mostró la “cruz” y no felicidad.

Sabes, en el fondo empezaba a darme cuenta de todo lo poco que valía mi hogar, empezaba a recorrer balcón por balcón tratando de encontrar la armonía que sentí de pequeña, tratando de encontrar el porque de todo lo que perdí o si es que no lo perdí porque nunca lo tuve; buscaba en los cuartos y solo veía alucinaciones de una niña que correteaba de habitación en habitación con un pequeño gato negro. Hasta que la luz llegó a mi habitación y fui abriendo poco a poco el portón marrón de mi cuarto, allí estaba ella, tan pasada de moda como siempre, tan simple y descuidada, exactamente como la última vez que la vi, tan agraciada y sonriente, tan cachetona y ojona, tan hermosamente perfecta con aquellos ojos verdes y aquel cabello rubio que su creador le había dado, tan delgada y fina, tan feliz y pícara. Mis pasos se acercaron cada vez más hacia ella, sus ojos y los míos se iban juntando poco a poco, tanto así que solamente podía ver solo uno de aquellos diamantes esmeralda; mi mirada iba perdiendo fuerza al acercamiento con ella y al no poder resistirlo más, cedí ante ella y miré mi deformado cuerpo producto de aquel choque y los metales que ya eran parte de mi. Poco a poco levantaba la mirada y comprendía todo lo que sucedía en mi mundo, la miré una vez más y sonreí, había cosas que jamás regresarían y ella también lo pudo comprender.

Empecé a reír hipócritamente mientras el empujón activó mi locura y empecé a aplastar su calido y duro rostro contra el piso, una y otra vez, sin escuchar reproche ni sonido alguno más que los fuertes golpes de su armoniosa faz y el deformado piso color rojo que simulaba la sangre que se iba derramando de balcón a balcón; porque:

es injusto, injusto, injusto, injusto, injusto, injusto, ¡maldita sea, es injusto!”- (era lo único que podía decir ante la desesperación por la injusticia de la vida, mientras partía en dos uno de mis espejos y empezaba a rasgar sus blancas piernas, mientras destruía la belleza de su creador e imponía la belleza del equilibrio y la justicia). Y solo así, minutos después de desfogarme, mis padres encontraron a mi “Susana” tirada en el huerto de mi perfecta casa.

 

“¿Qué significado tiene el celeste?, ¿te lo cuestionaste alguna vez pequeño Derick?, pues creo que yo si, al menos la mayor parte del tiempo, es que verás, debe haber algo más allá del cielo, se que existe algo más después del océano, se que hay más de dos colores encerrados queriendo salir. Aquello era el celeste, dos colores en uno, luchando en una intensa balanza que llegaba hasta el claro límite del cielo o hasta el tenebroso azul marino; en cierta parte amaba el celeste, porque cada uno puede decidir”

Recorría nuevamente aquellos cuatro muros de color celeste, algunos vestidos de blanco y otros vestidos de azul, mientras que yo vestía de aquel celeste aún imparcial en el que todos nacemos, con el “crack”,”crack” que caracterizaba la rareza de mi aún pureza.

Así era mi colegio, un mundo en donde hasta lo más humillante, deshonroso y azul era visto como algo normal, mundo de decadencia que complementaba lo vivido, y es que si es que necesitaba respuestas las estaba hallando: “Susana, volví al infierno”-me repetía a mi misma-. Ellos respiraban aquel humo blanco, mientras otros desaparecían con cámaras, relojes, celulares y focos; estos se escondían en los baños y por más fuertes que eran los gritos nadie podía escucharlos, porque cuando no se quiere tampoco se puede, “el de celeste” jugaba al pocker con sus amigos y los demás azules nos señalaban a nosotras y a las blancas, veían a sus presas, observaban a quien contagiar. “Pero no te preocupes Susana, la vida ya no sabe ni con quien se esta metiendo”-le repetía en voz baja, no queremos que ellos nos escuchen-.

El tiempo pasa y lo que creemos que será eterno se va con él, iniciaba mis estudios para el quinto año de secundaria y ya no tenía aquellas piernas metálicas que caracterizaban a la niña “coja”, un nuevo vestido celeste se me asignaba y volvía yo al infierno del que debía, pero del que no formaba parte; la mayoría de azules ya compraban ropa para niños, si es que antes no se habían retirado, como sabrás, el infierno se nos queda retepequeño; y los blancos estrenaban este año su reluciente ropa azul, porque el blanco pasa muy rápido de moda y más aún si es que no tienes nada en que aferrarte. Solo éramos nosotros dos: el de celeste y la de celeste; y así debía ser, éramos los únicos que podíamos traer la esperanza a este mini-mundo. A veces solía preguntarle si es que era normal sentir un sentimiento de dependencia hacia él y muy a menudo él me cogía de la mano, sonreía y me repetía que no hay nada de malo, que estas cosas suelen pasar y que era mutuo; sin embargo tendrás que saber que los “a menudo” cambian y definitivamente esta vez cambiaron para siempre, nos comprometimos.

 

Esta vez solo estábamos los tres: “El de celeste, ella (señalando a Susana) y yo”, frente a la puerta del cine, recuerdo que fuimos a ver aquella película de Disney: “Encantada”. Más de una hora sentado a su lado, con las manos juntas y empezaba a sentir por primera vez lo que la gente comúnmente llama “el primer amor”, si, aquel sentimiento puro en el que se puede decir: “Y vivieron felices para siempre”. Salimos del cine y nos quedamos frente a aquella gran construcción, y lo recuerdo bien, él me abrazó, empezó a hacer unos sonidos raros, fue a besarme frente a la puerta del hotel que estaba frente de nosotros- ¿te lo dije?, un beso lo cambia todo, pero no fue el beso, fueron los sonidos, el beso y el color-; era de noche pequeño Derick, era de noche y al igual que en el hospital, en la noche no existe el celeste-. Recibí el beso y pensé que no hacía lo correcto, pero hice lo que debía hacer, después de todo lo que hice esa noche, terminé todo.

 

Entonces: “¿porque te tomas un descanso si es que ellos no están descansando?”

 

CONTINUARÁ……..

 

ALEjandro López Torres

                                                                                                         01-09-2009

 

 

 

 

Por ale - Publicado en: historias mias
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Thursday 19 march 2009 4 19 /03 /Mar /2009 20:51
Día de alegría y júbilo. El pequeño azulejo nació con las estrellas al otro lado del mundo, y es que debieron haber hecho un profundo hoyo y debieron haberme arrojado con todas sus fuerzas hasta el otro lado del mundo, alla, donde aquellos actores de telenovelas koreanas se quitan los ojos, son atropellados o mueren ¿acuchillados o con pistolas?, en fin, al menos ellos si tenían las estrellas de su lado mientras que yo nacía; pero......"Basta de llorar, dejame secar tus lágrimas con mi pañuelo yo podría sospechar de la verdad de tu amor cuando me dijiste adios con alguien que quiero"....no, no mar de copas, mi problema no es el amor....."¿Cómo iva yo a saber?"......"Era como un sueño de verano.......me dijo que hay caminos con espinas"...debi haber escuchado este grupo antes de mi cumpleaños, no, este grupo no, debí haber prendido más mi radio y debí haber buscado aquella feliz emisora a la que infelizmente llamo radio Felicidad....."¿Cómo iva yo a saber que podía suceder?"....En fin, que más nos queda a nosotros que conformarnos con la luz solar que nos nubla la vista (¿está bien dicho? Que importa), y es que mar de copas o los cantores de antaño nunca nos cuentan sus días posteriores a sus tan famosas ALEGRES canciones, ojala que sean días mejores, ¿verdad que sí?, eso espero, eso espero.......En fin, puede que yo no tenga una copa de vino como aquel sonriente cantante, pero intentaré el "Jaja jeje jiji y....." que lo caracterizaba, una copa de gaseosa más mozo entonces, que es mi cumpleaños y frente a una copa de gaseosa debo reírme de mi......mentira, no es tan malo ser piscis: "el verano termina ya y con él mi amor se ira...adios verano, adios, flores y campos marchitarán, ya no habrá más primavera,adios verano, adios" y por cierto, adios 19 de Marzo, no vuelvas dentro de un año.

http://www.youtube.com/watch?v=1AT2-Yf5J0Q
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Wednesday 25 march 2009 3 25 /03 /Mar /2009 16:40

Discover !

12:59AM Un timbrazo y por fin entiendo lo que eso significa, es más que un presente, son ánimos, son un “estoy contigo”, un te quiero o quien sabe que cosas más, era un timbrazo que estuvo conmigo en el día más importante de mi vida. Era como aquellos héroes que pueden, no seanreconocidos, pero que siguen aún dando lo mejor de si mismos para hacer feliz las vidas de las personas que quieren. Por que el sentimiento es mutuo, la quiero a ella…..También a ella por tratar de creer en lo que yo creo, que las amistades superan la distancia…..También a ella por escribir en mi cumpleaños, por mostrarme lo que vale en un 19…También a ellos por estar conmigo. Y es así como debe ser, odio mi cumpleaños, odio los 19 de marzo, pero quiero a los que estuvieron conmigo. Porque un 19 de Marzo no es mi día, es el de ellas y ellos. Sonrío, porque los veranos acaban pero regresan y los esperaré de pie, es una promesa.

11:02PM Dice más que un feliz cumpleaños, está allí conmigo contentándome el día, escuchando y aconsejándome, y allí estoy yo también, ayudándole y dándole ánimos, puede que quizás no este solo…Llegan los mensajes, “un feliz día” “Pásala bien“ ”cuídate”, y espero este mensaje desde hace ya un año, sonrío y pienso que el tiempo se llevo nuestra amistad, que el tiempo lo malogró todo, que quizás tenía razón, que quizás no fuimos tan amigos, pero sigo pensando igual, siempre la querré.

08:49PM Ellos llegan con la gaseosa y los piqueos, ellos pasan, se sirven lo que han comprado y yo solo estoy sentado allí, compartiendo una copa de gaseosa, sin pensar en nadie más que en mi y en ella, tratando de convencerme que el mundo tiene solución, que yo tengo solución, que los 19 tienen solución; agradezco y sonrío, ellos esperan que sonría, los estimo y me estiman, los quiero y me quieren…..y así disimulen, ellos están aquí, ellos y no ellas, ellos, aquellos quienes todavía creen en mi, ellos y un timbrazo….¿Qué s un timbrazo? …..¿Cuándo acaba el verano?, ¿Cuándo empieza Otoño o primavera?

06:30PM Compro un helado, intento hacer mi mayor esfuerzo por sonreír, lo tengo presente, este no es solo mi 19 de Marzo, es nuestro 19 de Marzo, entonces sonrío y no vuelvo a pensar, no vale la pena pensar, o quizás si lo valga, pero al menos no por ahora

06:15PM, No puedo, no puedo correr, tan solo estoy atrapado en un mundo  de infinita oscuridad, en un mundo de 19 de marzo terrorífico….pero no, no sufras más, quizás mañana nuestro llanto quede atrás, eso dice la radio, pero que digo yo, que digo yo que ando cantando canciones tristes, con la mirada baja y pensando en mensajes que llegan en tu día de cumpleaños…..¿Cuándo acaba el verano?, ¿Cuándo empieza Otoño o primavera?

04:15 PM, voy en un taxi rumbo a mi familia, al parecer las demoras, al igual que los timbrazos,  hasta en un 19 de Marzo se hacen presentes. Por fin aparece el guasón, intento escuchar lo que me dice o tan solo lo que mis ojos esperan ver en aquella historieta de Batman; pero solo escucho el timbrazo, pero solo veo su foto prendida en mi celular, brillando con una canción de Disney, porque me importa, y porque aún dice: “Presente”….Eso es, escucho sonrisas, entonces sonrío, escucho mejores cosas, entonces soy mejor cosa, entonces escucho comida y ya estoy sentado en compañía familiar, degustando la comida de aquel viejito barbon y haciendo mi mayor esfuerzo para sonreír, alguien debe hacerlo al menos. …..¿Cuándo acaba el verano?, ¿Cuándo empieza Otoño o primavera?

¿Realmente existen los caminos con espinas?, sí, aquellos que dañan las vidas o tan solo empeoran tu día, 02:00 PM, sentado en una cabina de Internet, redactando o tratando de redactar lo poco que siento en estas 14 horas de agonía, allí estaban ellas: una dejándome al olvido o tratando de no olvidar, mientras la otra timbraba y timbraba y seguía timbrando, pero ¡es un presente y nada más que un presente!, el celular sigue diciendo “presente” mientras yo no volteo, no contesto y solo sigo escribiendo, no solo vivimos de presentes…..¿Cuándo acaba el verano?, ¿Cuándo empieza Otoño o primavera?...

Sigue timbrando, y es que un timbrazo cuando no es el primero del día significa un “presente”, un “estoy aquí”, y ¿yo?, yo también estoy allí, entonces escucho los dos “Tummmm” del celular y cuelgo rápidamente, no queremos que me quede sin  saldo. Tomé uno de aquellos panes que encuentras en una canasta o en la bolsa en la que el mismo panadero te deja en la puerta de tu casa, para comerlo en el camino a la academia mientras pido deseos imaginarios que solo yo espero se cumplan, mientras que me voy cantado un: “Feliz cumpleaños a mi, feliz cumpleaños a mi, Feliz cumpleaños Alejandro…..”

Otro timbrazo, marca las 05:05 de la mañana y por alguna extraña sensación de alegría logro levantarme primero que mis acompañantes en sueño, sí, aquellas somnolientas personillas especiales que levantaron, se lavaron los dientes y me saludaron mientras escuchaba una de las tantas rancheras que radio Felicidad promocionaba para este 19 de Marzo.

Un timbrazo, eso lo diferencia, un timbrazo y un mensaje a las 00:02, ¿un feliz día?, solo río entre oscuros sueños nocturnos y espero tendido en mi cama que las horas pasen, que el reloj corra tan rápido para que aquel conejillo despistado no logre entrar al mundo de las maravillas, porque si existen conejos con anteojos entonces podemos cambiar nuestros caminos.

¿Cuándo acaba el verano?, ¿Cuándo empieza Otoño o primavera?; creo que es como saber como será un 19 de Marzo, solo sabes que llegará, aún así existen las posibilidades de olvidar el ¿Cuándo? o ¿Dónde? o ¿porqué?. ¿Es posible invertir el tiempo?, es lo que intento.

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